Sábado, 20 de octubre de 2018
WEC
Le Mans: Una carrera increíble con 95 años de historia
Miércoles, 13 de junio de 2018
Vivir las famosas "24 Horas de Le Mans" desde adentro es una experiencia maravillosa de la que pudimos disfrutar el año pasado. En las próximas horas, Carlos Alberto (h) y Jorge Luis Legnani estarán arribando al circuito de La Sarthe para detallar desde allí todo lo que entregue la 86ª edición de la mítica carrera que se pone en marcha el sábado a las 10-00 horas de nuestro país con la participación de José María López.
Por: PC

Desde hace algunos días Le Mans se mueve al ritmo de los equipos participantes y de la gente que sigue llegando a esa pequeña pero emblemática ciudad francesa ubicada a 210 kilómetros de París. La competencia de resistencia (y mucha velocidad) más importante del mundo está a punto de iniciar su edición número 86 en el circuito de La Sarthe y allí estará Campeones una vez como lo hicimos en 2107.

La semana previa ya es de fiesta en la zona cercana al circuito. El colorido y la decoración de los bares, los hoteles, albergues y casas de familia a tope de turistas, los camping con miles de carpas y casillas rodantes con gente de todo el mundo, y los enormes estacionamientos convertidos en una muestra itinerante de increíbles vehículos, comienzan a darle un marco excepcional a la carrera en sí. Como marca la tradición, el fin de semana de junio más cercano al inicio del verano francés es el elegido para contar con mayor luz solar durante el desarrollo de la prueba. Por eso, poco menos de un tercio de la competencia es de noche, ya que oscurece bastante después de las 22-00 horas y el Sol sale antes de las 6-00.

La experiencia de "vivir" Le Mans a lo largo de varios días y sin dormir lógicamente durante la carrera, es irrepetible y no tiene similitud con nada. Lo deportivo encierra mil detalles, y lo técnico ni hablar, pero además de ello es la magia del lugar y su increíble historia la que se respira paso a paso cuando uno recorre los puntos más emblemáticos del circuito. Por eso, más de 300.000 personas van a disfrutar año a año de esto. Las tiendas de "merchandising" cuentan con una variedad de artículos impresionante, y si estás dispuesto a gastar algunos euros puedes llevarte los autos en escala de todas las épocas que se te ocurran. Lo que imagines se encuentra en esos puestos donde uno pasaría las mismísimas veinticuatro horas. Y qué decir del Museo. La historia de casi un siglo que tiene la tradicional competencia descansa en ese lugar cercano al ingreso principal del autódromo. Es otro sector para pasar horas y apreciar los autos que dieron vida a tantas ediciones y que se ganaron el reconocimiento de varias generaciones. También puedes darte una vuelta por el fabuloso parque de diversiones y subir a la enorme y antiquísima "Vuelta al Mundo" para apreciar desde lo alto toda la pista con los autos corriendo.

El exigente circuito de 14 kilómetros combina el trazado "Ettore Bugatti" del autódromo con la famosas carreteras que se cierran al tránsito normal para esta ocasión. Y es llamativo ver a los autos lanzados a muchísima velocidad en esos sectores que el resto del año son públicos. Si te gusta la historia y te detienes en diferentes curvas y lugares determinados, es posible "ver" (con imaginación) transitar por allí a los más grandes pilotos y máquinas de todos los tiempos. Y revivir muchas partes de la extraordinaria película que en 1971 protagonizó Steve Mc Queen. Un clásico del cine en nuestra temática.

La largada, si bien ya no tiene a los pilotos corriendo hacia sus autos, es otro momento de fuerte emoción. En las enormes tribunas ubicadas a ambos lados de la recta principal hay una multitud que observa las máquinas, los pilotos, los mecánicos, y el desfile con las banderas de cada país. Hasta que llega un helicóptero, bajan la bandera francesa y se la entregan a quien pondrá en marcha la carrera a la vieja usanza. Luego se escuchan los primeros acordes de la Marsellesa y el silencio es total. Se entona con una pasión indescriptible. Pero la exclamación de la gente cuando se ponen en marcha los motores, cuando los vehículos arrancan la vuelta previa desde la posición de 45 grados contra la pared de boxes, y cuando avanzan ordenados para largar por fin, no tiene parangón.

A partir de allí, todos van en busca de la gloria. Porque ganar la "24 horas de Le Mans" es aún más importante que ganar el mismísimo campeonato. Lo disfrutó José Froilán González con una Ferrari en 1954 y es el único argentino que lo pudo conseguir. "Pechito" López con el Toyota tratará de emularlo, y "Campeones" lo estará acompañando una vez más en este desafío que según el propio cordobés será "el más importante de su campaña". 

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