Sábado, 4 de abril de 2020
especiales
Por siempre Pappo
Martes, 25 de febrero de 2020
Hoy se cumplen 15 años de la desaparición física de Norberto Napolitano, uno de los mejores guitarristas del país. Sin embargo, su amor por los autos era tan grande que en un momento pensó en dejar la música y dedicarse a las carreras como piloto.
Por: DD

Norberto Aníbal Napolitano es un emblema del rock nacional. Su amplia trayectoria y destreza para tocar la guitarra lo convirtieron en uno de los músicos más prestigiosos y eximios de la historia. Pappo tocó con B.B. King y el mismísimo Rey lo aplaudió de pie por su performance en el Madison Square Garden. No hay más para decir del guitarrista.

Pero ese músico brillante se forjó por una frustración que tuvo de pequeño: él quería correr en karting y su mamá Angela no lo dejó, por lo que empezó a rasgar la guitarra. El Carpo se crió en el taller "Napolitano hermanos" pero éste no era de autos sino de calderas. Su papá Carlos y su tío Rafael trabajaban todo el día allí y, cuando la jornada finalizaba, metían mano en los kartings de los primos de "Betito", como lo llamaban al que después sería guitarrista de Los Abuelos de la Nada, Los Gatos, Aeroblus y Riff, entre otros.

"Si yo fuera almacenero, mis canciones hablarían de salames, de mortadela, de quesos. Pero no, como me gusta el automovilismo mis canciones hablan de autos... Fierros, guitarras y mujeres bonitas, ¿para qué más?". 

Ya en la adolescencia, Pappo se juntaba con Héctor Lorenzo, "Pomo" para los amigos (después sería el baterista de Pappo's Blues), para ensayar en el cuartito de la calle Artigas, en Flores, y en los altos, ambos conversaban de fierros y carreras. Había otro amigo con el que hablaba de la misma temática por esos años: Rubén Bulla.

Norberto y el arrecifeño se conocieron, de chicos, en el Instituto Don Bosco de Ramos Mejía. Pappo recaló allí por su mala conducta en los colegios por los que había pasado y fue pupilo. A fines de los 70' se reencontraron. "El venía a verme a las carreras y yo iba a verlo a los recitales, que en ese tiempo tocaba en bares o teatros. También venía a mi casa y se quedaba una, dos semanas. La pasábamos de diez, era un tipo bárbaro", recuerda Rubén.

Esta es la Cupecita con la que incursionó Pappo como piloto.

"La historia de Norberto con los autos de carrera empezó con una Cupecita que se había comprado y corrió un par de carreras. Después un día vino a casa y quería que corriéramos en el CAP porque había un auto del Negro Pedernera en venta, pero no le alcanzaba la plata. Yo ya había dejado porque me había pegado un palo muy fuerte en la F1 Nacional. Entonces le dije: ?Yo lo compro y vos corrés'", cuenta el arrecifeño.

En el Club Argentino de Pilotos se codeó con los grandes de ese momento: Traverso, Bessone, Cocho López, Der Ohanessian, Guerra, aunque él era admirador del Lole Reutemann. Después cumplió el sueño que tenía de pequeño, el de competir con la marca de sus amores: Chevrolet. Con una Chevy se presentó en el TC4000 arrecifeño. A esa altura, comienzos de los 90', Pappo no quería saber más nada con la música y se quería dedicar de lleno al automovilismo.

Pero fue Juanse, frontman de Los Ratones Paranoicos, quien lo devolvió a los escenarios y lo sacó de las pistas. "Un día fui al taller que tenía en La Paternal y le dije: 'Salí de debajo de los autos y ponete algo como la gente que nos vamos a Vélez a tocar de soporte de Keith Richards'. Ahí le devolví las ganas de tocar de nuevo, porque no quería saber más nada con la música", contó el líder de la banda en una entrevista. El Carpo continuó deslumbrando con sus punteos pero no se alejó del todo del automovilismo. Corrió en Supercart y en GTA (Gran Turismo Americano), donde consiguió su único podio como piloto: 3º en La Pampa.

Con el GTA logró el único podio de su carrera: 3º en La Pampa.

"No vengo a las carreras para ganar o perder, vengo para dar vueltas porque me gusta andar rápido en un lugar donde todos andan rápido. Es mi hobby. Alice Cooper tenía el hobby del golf, yo tengo el hobby del automovilismo y las motos", dijo con su voz ronca y el trofeo en la mano. Después se subió a un TC, como acompañante del Tano Salerno en el 2003. "Me gusta tanto andar en un auto de carrera que aunque sea de acompañante y en un Dodge me subo igual", bromeaba ese fin de semana en La Plata. Una de sus últimas incursiones al volante fue en el 2004 al mando de un BMW 325 i de la Clase Super del Turismo Internacional.

"No era rápido pero tampoco era un desastre. Iba por la huella y siempre te traía el auto sano. Le ponía unas ganas bárbaras. Por ahí venía y me decía: ?Escuchaste el solo que me mandé en la horquilla'. Había gente que no entendía a qué se refería, pero siempre me decía eso cuando lo pasaba de vueltas, ja, ja. Era un fenómeno como persona. Hay dos amigos que me dio el automovilismo a los que extraño muchísimo: al Loco (Di Palma) y a Norberto", dice Bulla.

En el 2005 llegaría ese trágico 25 de febrero, cuando perdió el equilibrio en su Harley y se convirtió en leyenda. Se lo extraña, tanto en los escenarios como en las pistas. Por siempre Pappo.

Texto: @DiegoDaorden / Fotos: El sitio de Pappo y Norberto Pappo Napolitano FB  

"Yo era muy amigo de Pappo y tocando era un grande, pero corriendo era malísimo", dijo Traverso.



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