Martes, 26 de mayo de 2020
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Alejandro Patronelli: "El Dakar es una carrera apasionante, de viveza y de no apurarse"
Lunes, 6 de abril de 2020
En un alto de sus funciones en la empresa familiar en Las Flores, habló con Carlos A. Legnani (h) a través del Instagram de Campeones, repasó esas hazañas en los Dakar sudamericanos, en donde triunfó con su Cuatriciclo, durante las ediciones de 2012 y 2013, como también lo hizo su hermano Marcos, en 2010, 2015 y 2016. Ambos son los únicos hermanos en haber hecho "1-2" en la historia de la carrera. VIDEO

Repasar aquellas hazañas en las ediciones sudamericanas del Dakar dirigen en un punto a la familia Patronelli, que tuvo sus momentos épicos con los triunfos de los hermanos Marcos (2010, 2015 y 2016) y Alejandro (2012 y 2013), quienes además son los únicos en la historia de la carrera que crea leyendas en conseguir un "1-2" histórico familiar, en la edición 2010 con sus Cuatriciclos.

A través del Instagram de Campeones, Carlos A. Legnani entabló una charla muy jugosa con Alejandro, en un alto de sus labores en la empresa familiar que se encuentra en Las Flores, a 180 kilómetros de Buenos Aires.

"Nuestro padre nos inculcó ser competitivos entre nosotros, pero sanamente, con el espíritu de saber correr. Era todo un juego, era disfrutar y andar en familia", indica Alejandro sobre cómo desde niños fueron probando sus habilidades con los manillares. Primero con motos y luego con quad's en donde se destacarían en el Dakar. "Tenemos muchas horas de moto en el centro, y nos perseguía la policia o los zorros grises. Cuando tuvimos los registros y andabamos en regla", recuerda.

"Hubo una epoca muy linda cuando en el autódromo se diagramó un circuito e ibamos unos quince que hacíamos pruebas y aprendimos a andar en motos con otro tipo de participantes, no era familiar", agrega cuando comenzó a desarrollar las primeras competencias. "Corríamos en motos hasta que un amigo perdió la vida en los médanos de Villa Gesell. Estuvimos un año sin ir a las carreras, porque papá vendió las motos y nos quedamos con los cuatriciclos", expresa sobre la decisión de dejar las dos ruedas.

"Mi primera carrera en el Enduro fue en el 96 y mi último Dakar fue en 2006", repasa sobre sus veinte años de actividad con el cuatriciclo. "Si bien teníamos cuidado, no tuvimos accidentes graves, desde chicos. Si había caídas o golpes, siempre usamos cascos, porque éramos conscientes con lo que hacíamos", confía.

Tras varios años dentro del Enduro, en donde fue Campeón del Atlántico y Argentino (en 2000), además lograr ganar en el Enduro del Verano - Le Touquet durante 1996 y 1997 y en la edición 1999 de invierno, en 2010 se inscribe para correr el Dakar que transitó Argentina y Chile. "Siempre leía lo que aparecía en las revistas de entonces cuando se hacía en África. Teníamos mucho respeto a la carrera", expresa sobre lo que sabía de la prueba.

Su hermano menor Marcos fue el primero en afrontar el Dakar, cuando llega a Sudamérica, luego de que su padre convenciera a su mamá y desistiera de impedirselo. Ese año logró vencer en tres etapas y arribar segundo, detrás del checo Josef Macháek.

En 2010, llega la oportunidad para Alejandro, quien cuenta: "Queda un cuatriciclo libre cuando el hijo del equipo francés MD se lesiona y la unidad está en el barco. Cuando llega buscaron a un argentino por pedido de él y me eligieron". Así se produce su debut en la competencia, y demuestra sus cualidades ganando en dos etapas y cerrando el "1-2" histórico como escolta de su hermano en la clasificación general de Cuatriciclos.

"Habíamos alcanzado lo máximo. Caimos cuando llegamos a Saladillo y había una caravana de gente que nos acompañó en la ruta hasta La Rural. Fue una locura", asiente sobre ese momento que sólo ellos han conseguido en la competencia, que un par de años después lo tendría a él en lo más alto del podio. El de 2012 fue el más lindo que corrí. Como largamos llegamos. De punta a punta, fue perfecta para mí, no tuvimos inconvenientes", rememora.

En esa edición, no pudieron repetir el tándem con su Marcos porque en los últimos kilómetros de la etapa disputada en Copiapó, se perdió. "Es muy aguerrido. Es fuerte, y anda fuerte. Cuando vamos al lado no le aguanto el ritmo, y se lo bajo. El no gana en 2012 porque se equivoca", explica sobre su hermano.

"La navegación si no tenés la hoja de ruta, por más que te lo expliquen, es muy compleja. Cuando te lo entregan en el Dakar, te lo dan a la noche, y lo que más querés es dormir", sostiene Alejandro.

No obstante, apunta: "En el Dakar tenés que estar despierto siempre. Es una carrera apasionante, de viveza, de no apurarse. Es como un campeonato que se corre todos los días. No es solo ganar, es llegar. Se corre durante quince días y 60 horas, no competis por 15 minutos Si no sos responsable no sirve hacerlo". Y recordó aquella frase que dijo en Perú, en 2012, cuando subió al podio: "Te gané otra vez".

Si están dadas las condiciones, ¿volvería a correr en el futuro? "Extraño la carrera porque se que puedo estar ahí, pero le perdimos el entusiasmo porque logramos el objetivo. Si vamos es empeorar y no mejorar", admite. "Que vuelva a pasar lo que pasó, no creo. El destino dijo que ya está. Si me subiria en un auto y voy a disfrutar la carrera. Pero en unos diez años", confió.

Por el momento está interesado en armar un auto para correr en ¼ de Milla, y tiene decidido hacerlo con la carrocería del Trueno Naranja, el mítico coche con el cual Carlos Pairetti fue campeón de TC en 1968. "Estuve a punto de hacer un Trueno Naranja para las picadas. Quiero que el mismo Carlos Pairetti me cuente su historia, es algo que tenemos pendiente", se refiere.

Para ello, Alejandro cuenta con un chasis muy especial. "Marcos Di Palma, me regaló uno de los chasis de las camionetas que había proyectado Luis con Traverso. Lo tengo en mi garage para armarlo y competir en el ¼ de milla", asegura el representante de Las Flores.

Redacción
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